“La felicidad se encuentra en la contemplación de la verdad”.
Santo Tomás de Aquino
Pues si el santo tenía razón, estamos jodidos pero bien.
Hay alguien, en algún lado, que debe saberlo todo, que lo haya visto
todo, que esté al tanto de todo. Alguien, en alguna parte, debe saber la
verdad. La ignorancia no es la felicidad, es ignorancia. La felicidad consiste en saberlo todo,
en entenderlo todo, en transformarlo todo. Y para eso hay que saber, a
mi no me jodas. Si no, ignorantes de nuestras capacidades y del sentido
de nuestras vidas, sólo somos una sombra de lo que en verdad somos, una
mueca macabra del original, unos dioses enjaulados, con nuestros culos
de mandriles de colores y nuestras caras de gilipollas. El hombre de
hace 40.000 años no era mucho más ignorante que nosotros en lo que se
refiere a las grandes preguntas del ser humano, a saber: quiénes somos, de donde venimos, a dónde vamos. Por eso todavía vivimos en el Paleolítico inferior. Quizá el hombre del pasado incluso nos superaba en algunas cuestiones, y hay un conocimiento olvidado, una música, una magia
y unos símbolos que se perdieron en el tiempo. ¿O no se perdieron del
todo? Algo sabían que nosotros no sabemos. Algo que alguien del presente
sí que debe de saber. Alguien, en alguna parte, puede responder a las
grandes preguntas. Alguien debe conocer el sentido de la vida. “Lo único nuevo en el mundo es la historia que ignoras”.
Exceptuando a ese que sabe la verdad, todos los demás estamos incompletos, desmontados, malgastados,
y encima sólo importa el dinero, lo cual no hace más que frenar el
desarrollo del hombre y empobrecer su mente. No hay más valores, ni
ideales, ni motivaciones, ni objetivos que el dinero. El sentido de la vida es el dinero, y eso es una mierda de sentido. Eso hace que la vida de
los demás se compre o se arrebate por dinero, porque nadie conoce la
verdad -o casi nadie-, sólo conocen el dinero. Un dios enjaulado puede
comprarlo todo con dinero, incluso puede comprarse una jaula más grande,
como la del chico de oro. Pero seguirá enjaulado, seguirá ignorante. El conocimiento y la contemplación de la verdad es lo único que le hará ser consciente de su jaula y salir a las estrellas. La espiritualidad es una de las cosas más importantes que el dinero suprime en el hombre.
Nadie va a contarnos la verdad, por lo que se nos plantea la duda de si no deberíamos buscarla por nosotros mismos. Puede que debamos fijarnos en la espiritualidad de los grandes hombres. La búsqueda de la verdad es prolija y quizá haya
que partir de nosotros mismos, de una exploración interior, antes de
tratar de conocer verdades más concretas y materiales. Porque lo único
cierto es que nadie va a ayudarnos a mejorarnos, ni a...