Un estudio ha confirmado lo que cualquier usuario de internet sabe: los trolls son personas terribles. En la fauna del internet, un troll es un usuario dedicado a molestar, mentir y conseguir reacciones de los demás, generalmente de manera anónima y sin otro ánimo que el de ser provocador. Es innegable que, de entre los diversos tipos de usuarios de nuestro inmenso universo virtual, los trolls son los más fácilmente identificables: se alimentan del enojo y el rencor que despiertan en los demás.
Pero estas características, además, los distinguen como portadores de cuatro rasgos de personalidad cuya conjunción puede ser peligrosa: maquiavelismo, psicopatía, narcisismo y sadismo.
Los autores del estudio (titulado graciosamente "Los trolls sólo quieren divertirse") encontraron que la relación entre sadismo y troleo de internet fue tan grande en el grupo de... voluntarios online "que puede decirse que los trolls son sádicos prototípicos cotidianos".
Aquí la gráfica de la actividad favorita al postear comentarios online, referenciada con los rasgos de personalidad de los voluntarios:
Actividad favorita cuando se hacen comentarios en internet
Por ello, es bueno recordarnos que al encontrar un troll virtual estamos tratando con individuos sumamente perturbados: no se trata de sentir una falsa superioridad respecto a la gente que pasa sus días atormentando a otros usuarios sino comprender que, como dice el dicho, "no debes alimentar al troll".
En otras palabras: si tu angustia les brinda placer, simplemente niégales ese placer. ¿Cómo? Ignorándolos.
Comentario: Una vez que te enfrascas en una discusión con un troll, ya perdiste. Ciertamente se alimentan de ese tipo de dinámicas y no existe razón que los haga cambiar de parecer, o cambiar sus actitudes destructivas. Si bien no todos son psicópatas en sí, solo una mente perturbada o narcisista puede involucrarse en este tipo de actividades.
Lecturas recomendadas:
- Contexto: El sol negro de la psicopatía
- Ponerología 101: Trepando a la cima
- Ponerología 101: Serpientes en traje
- El complementario y su psicópata
- Reflexiones sobre Ponerología Política
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