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lunes, 25 de abril de 2011

Sevilla=Sebilla=Sibila. La 1ª JeruSalem

Articulo original de Jorge Mª Ribero Meneses
Publicado en al web de Nueva Tartessos

Que nadie se tome la molestia de buscar a la Sibila Jerófila en Grecia…, ni en Roma…, ni en Egipto…, ni en la descabellada cuna de la Humanidad de Mesopotamia…, porque no la encontrará jamás. Y es que este tipo de divinidades extraordinariamente antiguas, sólo pueden aparecer en la Toponimia y en las tradiciones de la auténtica y genuina matriz de la Humanidad.



Jorge Mª Ribero-Meneses. Diccionario de las Fuentes Tamáricas. El origen Hibérico de la Arquitectura.
Cuando mis informadores de los pueblos del macizo del Dobra me facilitaron los topónimos Jerrazil y Jerrrazuela, me quedé literalmente petrificado. Porque aunque esto sucedió hace bastantes años y entonces no tenía ni la más remota idea de cuánto está quedando desarrollado en estas páginas, sí tuve perfectísimamente claro que había dado sí no con el original, sí, por lo menos, con una primerísima copia de aquella primera ciudad sagrada de la Tierra a la que los judíos  originarios de la Península Hibérica  quisieron ofrecer una réplica en su nueva tierra de acogida de Palestina, otorgándole el ilustrísimo nombre de Jerusalem … Un topónimo recordado en numerosos lugares de España, como pueda ser el Monasterio de Nuestra Señora de Jerusalem, erigido en los arrabales de la localidad navarra de Artajona.

 Pero lo más sorprendente de todas las Jerusalén hibéricas, todas ellas MÁS ANTIGUAS que la ciudad palestina homónima, es una población cuyo nombre va a sumir en el estupor a todos mis lectores sin excepción, tanto a los que me leen con agrado como a aquellos que lo hacen con rabia contenida porque les estoy destruyendo todo aquello en lo que inocentemente creían. Y tengo que empezar por decir, antes de revelar ese dato, que una de las primeras y más ilustres Jerusalén hibéricas fue la ciudad de Burgos. La capital histórica de Castilla cuya impresionante Catedral aparece conveniente y destacadamente marcada con varias Cruces de Jerusalén y cuya fachada principal tiene como motivo ornamental preeminente, reproducido además por partida doble, la antigua Estrella de Sefarad, conocida hoy como Estrella de David.

Un hecho sin parangón en Catedral alguna del planeta, que está proclamando a voz en grito qué Templo se reconocía como el principal heredero celebérrimo Templo de Jerusalén que, ocioso es decirlo, jamás se levantó sobre la ciudad palestina que ha acabado usurpando este crucial y antiquísimo topónimo.

Por cierto ¿hay alguien que sea capaz de decirme dónde radica la diferencia entre los nombres de las ciudades de Jerusalén y Jerikó? No, no existe diferencia alguna porque estas dos poblaciones son remedos de la primera Ciudad Sagrada del planeta, consagrada a la diosa Jera = Jerófila en las tierras del Norte de España en donde estaban ubicadas los reinos de Jera y de Jerión.
¿No es escandalosamente obvio que tanto Burgos como Segobia fueron poblaciones nacidas a imagen y semejanza de la primera ciudad sagrada de la Historia, erigida en la santanderina Peña Castillo en razón a que el primer manantial de la Tierra manaba a sus pies? Y ahora se comprenderá porque tanto en el caso de Segobia como en el de Burgos… o los de Toledo, Toro o Zamora, nos encontramos con poblaciones erigidas sobre montes o cerros aislados en torno a los cuales discurre el o los correspondientes ríos. Y en torno a los cuales, a su vez (y esto también las delata…), floreciera un considerable número de ermitas y monasterios. Hecho este que, como ya expliqué en su día, se produce todavía en el caso de Peña Castillo, a pesar de que la acrópolis que presidiera esta peña santanderina, absolutamente aislada,  debió pasar a la Historia hace varios milenios.  Lo que no ha sido óbice para que perviviera la memoria atávica de su sacrosanto pasado, sembrado todo su perímetro de iglesias y ermitas de las que aún sobreviven unas cuantas, por desgracia con edificios relativamente modernos y carentes del más mínimo interés. Algo muy general en Cantabria, provincia en la que las fortunas aportadas por los Indianos permitieron erigir iglesias suntuosas pero anodinas, a costa siempre de la destrucción de las primitivas iglesias románicas y prerrománicas. ¡Cuánta ceguera! La misma de la que hacen exhibición los jerarcas del Gobierno cántabro, empecinados en destruir el primer Santuario de la Historia, para construir viviendas sociales en su solar.
 Y prueba de que las ciudades abrazadas por ríos hablamos, no podemos olvidarnos de la que, si no la más eminente, sí que acabaría siendo la que alcanzara mayor grandeza y universalidad.
Sevilla = Jerusalén
Herederas todas las capitales andaluzas de las castellanas, al haber sido poblada y repoblada Andalucía desde y por gentes del Norte de España (miles de años antes de Cristo, Nota de Soliman), ahora ya no nos sorprenderá tanto el hecho de descubrir que la mismísima ciudad de Sebilla = Sibila = Sevilla, fue consagrada a la Sibila Jerófila por partida doble. O mejor, triple:
1. … porque Sebilla = Sibila son las formas más antiguas del nombre de Sibila.

2. … porque Hispalis es una variante del nombre de Hesperia y acabamos de conocer los estrechísimos vínculos que unían a Jera = Jerófila con ese país del final de la Tierra. En el antiguo finisterre de...

la isla de Santoña = Buziero, existió un monasterio consagrado a Santa Eulalia de Aspulia.

3. … porque otro de los antiguos nombres de la ciudad de Sebilla, hoy deliberadamente enterrado por razones que van a comprender ustedes al instante fue JERUSALEN = HIERUSALEM. Una denominación que ha conservado su Catedral hasta hace cuatro días: Iglesia Hispalense de Santa JERUSALÉN. Monumental revelación que aparece documentada en varios libros del Archivo Catedralicio, a uno de los cuales pertenece la hoja que reproduzco a estas líneas.


Al igual que se aducen explicaciones estúpidas para justificar el hecho de que el Rey de España ostente el título de Rey de Jerusalén, el clero ha recurrido a no sé qué reliquias traídas de Jerusalem para justificar ese insólito nombre de la Catedral Sebillana. Pero esa interpretación no resiste el más piadoso análisis, una vez sabemos que el nombre de Jerusalén reproduce el de la Sibila Jerazalla o Jerófila. Lo que quiere decir que Sebilla, como calco que es de la primera Ciudad Sagrada del planeta, nacida en el Norte de España, es, si no el original, sí una versión fidelísima de éste. Por el contrario, la Jerusalén palestina es una copia y, además, de última generación. Porque, para empezar y amén de muchísimas carencias más, no aparece en ella ni rastro de la memoria de la Sibila a la que debe su nombre.
Pretenden los hagiógrafos sevillanos que el nombre de Santa Jerusalén otorgado a la Catedral de Sebilla, tenía su origen en el hecho de que se hubiesen trasladado a ésta, desde la Jerusalén palestina, las reliquias de San Fulgencio. Un santo que resulta ser hijo de padres españoles, nacidos en una población denominada Castrum TYLE o Castro TULE. Y se añade también (podrán leerlo ustedes en la figura 32), la relación de todo este asunto con la población asturiana de Loarca… ¿Quién era San Fulgencio? Pues uno más de los Santos rematadamente míticos, que han acabado siendo históricos al otorgarse sus nombres a beatos o dignidades eclesiásticas ya muy modernas. Como su propio nombre indica, Fulgencio era el Sol. Y cuanto a esa Tyle o Tule, todos los amantes del esoterismo la conocen bien por ser aquella Thulé celosamente buscada por los Germanos, persuadidos de que era en ella donde se hundían las raíces de la raza aria. Convicción que se asentaba en las tradiciones que así lo establecen ¿Qué lejos estuvieron los Nazis de imaginar que Tule era el nombre del Final Occidental del Mundo conocido, documentado por Séneca : Y Tule dejará de ser el fin de la Tierra …! ¡Qué lejos de saber –a pesar de que era obvio- que ese último confín había estado siempre en el Norte de España!
Y si desconocían todo esto, imagínense ustedes hasta qué punto aquellos ignorantísimos Nazis estuvieron lejos de saber que Tyle = Tule procede de Kastyle y que ese Castrum Tyle señalado como patria de los padres del Sol, digo de San Fulgencio, no era otro que la peña santanderina conocida como Peña CASTILLO o Peña del CASTRO… Sí, todos los historiadores y geógrafos se olvidaron de que Tyle procedía de Kastyle…, menos uno. Gracias a él tengo la prueba de lo que ya el estudio del Lenguaje me había enseñado: me refiero a Al-Edrisi, autor de un Atlas árabe que tiene un valor inconmensurable, en razón al arcaísmo de la Toponimia que reproduce.
A esta prueba, rotunda, que acabo de aportar, se une otra de mucho mayor alcance, porque como conocen bien los lectores de mi obra, los topónimos importantes, los nombre geográficos de primer orden, no aparecen jamás privados de un contexto que los explica y que los homologa como auténticos. Lo acabamos de ver en el caso de la ciudad de Segobia, fundada por Jerakles, relacionada con el jabalí de Jerimanto, evangelizada por Jerotheo y regada por el rio Jerizo = Jeresma. Todas estas atribuciones son falsas, en el sentido de que se trata de mitos, pero son auténticas, en cuanto que detrás de esas fábulas se esconde la memoria del pasado más remoto de esa población.
Pues en el caso de Sebilla sucede exactamente lo mismo. Porque si Jerusalem hubiera sido un nombre adventicio que le hubiera otorgado a esta ciudad modernamente y en el afán por emular a otra, entonces ese topónimo artificialmente impuesto carecería de contexto alguno, apareciendo tan solitario como lo hace el nombre de Jerusalem en el caso de la capital Palestina. Ciudad que, a pesar de ser la más irrelevante de todas las Jerusalén de la Tierra, ha acabado anulando a todas las demás, usurpando su historia y quedando no ya como la principal sino como la única. Y es así, de forma tan mendaz y tan irracional como, en la mayoría de los casos, se ha escrito la Historia de la Humanidad.
No busquen ustedes a Jerión, su epónimo patriarcal, en la falsa Jerusalén. Tampoco rastreen la huella de su paralelo Jerakles. Y mucho menos aún, incurran en la ingenuidad de pretender localizar a la Sibila Jerófila por aquellos pagos porque, como acabo de decir, no encontrarán ni rastro de ninguno de ellos. Y sin embargo,  si realizamos esa misma indagación en la ciudad de Sebilla Jerusalem, nos encontramos con que la más remota memoria histórica de la Humanidad, pervive aún no sólo en su Toponimia sino también en sus símbolos y tradiciones. Como sucede respecto a la supuesta fundación de Sebilla por Jerakles, divinidad que ha dejado una profundísima huella en esta ciudad y que, con toda coherencia, preside la entrada principal de su Alcázar 


Reproducida, por cierto, con una fidelidad escalofriante: como un león de condición regia (su representación convencional), que con una de sus manos blande la Cruz ó Lábaro cántabro y con la otra sujeta una lanza o azagaya. Sí, la misma azaballa > azagalla que acompaña a la figura de Minerva Azarballa o ZABILLA que, regia también y con una pica idéntica, preside la contraportada de este libro. 
 
Hasta la Flor de Lis que dibuja la cola del león está preñada de sentido, al ser esa flor simbólica la forma ingeniada por nuestros antepasados para representar al primer germen de vida. Por eso nos encontramos con leones en los que la flor de lis no aparece reproducida en su rabo…, sino en su falo. Y no debo dejar de añadir que ha sido Lis uno de los términos para denominar a los leones
Por si fuera poco y siempre a partir de esa obsesiva referencia al nacimiento de la vida, vemos como la Cruz enarbolada por Jerakles se remata en cuatro flores de lis y manteniendo un diseño que está calcado de todos los millares de cruces semejantes que encontramos en el Norte de España. Referente geográfico al que también recuerda el lema que recorre una parte del cuerpo de Hérkules: Ad Utriunque. ¿Cuál es el significado de esta divisa? La respuesta la tiene el lector en el propio lema que acompaña a las Columnas de Hérkules: Plus Ultra.
Recuerden ustedes a los peregrinos llegando al Final de la Tierra y gritando eufóricos: ¡Ultreia! Porque lo que ese soberbio panel de azulejos reproduce es la simbología del antiguo Último Confín del mundo conocido, invariablemente relacionado con la memoria del primer manantial de la Tierra y primera Fuente de Vida. Por eso porta Jerakles la lanza con la que había perforado aquella fuente, cuyas aguas vemos evocadas junto a la azagaya, en esa inconfundible mancha de tonos verdosos y azulados.
Habitualmente representado en su basto, esta imagen de Jerakles armado con una lanza constituye una rareza. Y mucho más aún cuando a la lanza le acompaña el agua y cuando, además esas cinco flores de lis que suman la de la cola y las de la Cruz, nos recuerdan al primer germen de vida. Obviamente, vegetal. E invito a mis lectores a que aprecien la más obvia semejanza que existe entre esas flores de lis… y las cruces que rematan la regia corona del león.
El primitivo nombre de Sebilla
El contexto que el nombre de Jerusalén encuentra en la ciudad de Sebilla es, si se me permite la expresión, de auténtica traca. A tal grado que, salvo la traca similar que en este mismo sentido nos ha ofrecido el macizo del Dobra (Santander), con su insólito e irrepetible repertorio de derivados de Jarra-/Jera-, no sé de lugar alguno del planeta en el que se produzca semejante floración de topónimos consagrados a la Sibila y Madre de la Humanidad Jera = Jerófila y a su réplica patriarcal Jerión = Jerakles. Como se trata de un asunto que considero de primera magnitud y como no debemos perder  jamás de vista que detrás de todos estos nombres se esconde la memoria del primer Santuario Termal de Campo Jiro, voy a pasar revista a todos aquellos enclaves o nombres de Sebilla que beben, directísimamente, en el caudal inagotable de esa remotísima evocación. Tomen ustedes, pues, buena nota, porque nos hallamos frente a un fenómeno que no tiene parangón en ciudad alguna del planeta:
Jerusalén…
Antiguo nombre de Sebilla que convierte a esta ciudad en la única en el mundo en que han pervivido los dos epítetos principales de la Sibila Jerófila
Jerakles…
Fundador de Sebilla en tanto que réplica patriarcal de Jerófila. La presencia del dios del Final de la Tierra en Sebilla es constante, reproducido como se encuentra en varios lugares (como el ayuntamiento) y recordado también en la puerta de Hergoles, vulgarizado hoy como “Puerta de Goles”.
La Alameda de Hérkules rinde homenaje también al mítico fundador de la ciudad, al hallarse presidida por las Dos Columnas de Hérkules. La fidelidad de los antiguos Sebillanos a la memoria de los orígenes legendarios de su ciudad, les llevaría a situar una reproducción de la Fuentes de la Vida al pie mismo de esas dos Columnas, en razón a que las tradiciones mitológicas establecían que el nacimiento de la Vida se había producido en el punto que esas dos columnas enmarcaban.
Pero la fidelidad de los antiguos Sebillanos a sus raíces santanderinas era de tal calibre, que amén de haber plantado la Alameda en cuestión en una laguna desecada, en un principio erigieron en ella no una sino Tres Fuentes, respectivamente consagradas a Neptuno, a Baco y a las Ninfas. Y ahí tenemos una impresionante recreación de las Tres Fuentes Tamáricas.
San Jerónimo
Antiguo monasterio de los arrabales de Sebilla consagrado a la versión moderna y cristianizada del primer monarca de Hiberia y dios epónimo de Jerusalén: Jerión. La presencia del tricéfalo Jerión y de la también ternaria diosa Jera, se pone de manifiesto doblemente en Sebilla al haber existido en él un Monasterio de la Trinidad.
Jiralda
Nombre de la Torre de la Catedral de Sebilla o de Santa Jerusalén. Constituye una prueba más de primera magnitud respecto a la vinculación de la ciudad con el mítico Jerión, epónimo de Jerusalén. Y es que una de las antiguas lecturas del nombre de Jerión a la que me he referido en el volumen que ha precedido a éste, fue Jeraldi.   De Jerardo … y Jiralda, coherentísima torre de la Santa Iglesia de Jerusalén.

Una tradición cantábrica presentaba a Jeraldino con un cautivo encerrado en lo alto de una torre
San Jorge
Santo al que estaba consagrado el imponente Castillo de Sebilla, erigido en el barrio más antiguo de la ciudad, Triana, y a la orilla del Guada-al-Kebir. Por lo mismo que San Jerónimo es la versión moderna de Jerión y de Jerakles (reproducido por ello en compañía de un león). San Jorge es una recreación de la figura del dios Mercurio. Por esta razón y por la faceta bélica que también es propia de ésta. Los Sebillanos pusieron su fortaleza principal bajo su protección. Y de ahí el que en nuestro próximo grabado, podamos ver a Mercurio colaborando con el ejercito de Fernando III durante el sitio puesto a Sebilla en 1248, que pondría fin a la dominación sarracena sobre la ciudad.




 
Pero existe aún un segundo grabado en el que la identificación de San Jorge con Mer-Jurio se hace mucho más patente. Se trata del realizado por un dibujante anónimo alemán para libro “Tractatus Philo-politicus” (Francfort, 1623). Vemos en él, con la ciudad de Sebilla como fondo, a Mercurio posado sobre una variante del dragón de San Jorge: un cocodrilo. Armado por lo demás con una espada flamígera como la de Santiago y apoyado en una Columna como la que sólo simboliza a Hérkules = Jerakles y a Jesucristo.
Las manos del Dios surgiendo de entre las nubes y mostrando una suerte de “Cédula de Crédito”, acreditan a Mercurio como el Hijo de Dios. Una conclusión que deviene apabullante en ese otro grabado que también reproduzco y en el que el Sol y la Luna nos presenta a Mercurio como “Nuestro Hijo”:”Filius Noster”.
Jerenna
Nombre de un arrabal (hoy pueblo) de la antigua Sebilla que reproduce literalmente el término con el que la Biblia denomina a los Infiernos: léase, al País del Final de la Tierra. Lo vemos reproducido en el interesantísimo grabado anexo, sobre el que volveré enseguida (fig. siguiente). En el lugar de Jerenna se conservó intacta la denominación de la antigua isla de Tri-Jarena en la que naciera la ciudad de Sebilla, protegida así por los dos brazos del Guada-al-Kebir. El nombre de la “Puerta del Arenal” que conducía a un sector de aquella isla, es una corrupción del primitivo Jarenal.

Tri-Jarena
Primitivo nombre del barrio sevillano de Tri-Jarena > Tri-Jana > Triana. En realidad y como acabo de escribir, se trata de la verdadera Sebilla. La nueva población es modernísima y jamás habría sido creada en ese punto por los primeros pobladores de la ciudad, al hallarse absolutamente desprotegida por casi todos sus flancos. Como por espacio de mucho tiempo Triana se denominó Trijana, los empecinados latinistas de turno aprovecharon para subrayar la aberrante especie del origen “romano” de la ciudad, retocando el nombre del “Puente de Trijana” y convirtiéndolo en “Puente de Trajano”. Lo mismo de siempre: pura y simple miseria intelectual. De hecho, los musulmanes no dijeron Trijana, pero sí Tiryana, que es lo mismo.

Al-Jarafe
Amén de todos los derivados de Jara-/Jera- que acabo de enumerar y que Sebilla atesora en lo que constituye un fenómeno único, amén de un espectáculo fascinante, la ciudad se halla rodeada de varios lugares que han permanecido fieles a la que fuera la antigua e importante denominación de esta ciudad. Uno de esos lugares es Mairena del Al-Jarafe, muy próxima a San Juan de Aznalfarache que, como veíamos en la figura 38, se denominó también “San Juan de Foratche”. Bueno, pues ni lo uno ni lo otro pues el verdadero nombre de esta población es Aznal-Jarafe. Recordemos la célebre novela picaresca del “Guzmán de Alfarache”.

Como acabo de escribir, juzgo cuanto antecede verdaderamente espectacular y apasionante. Amén de aplastante. Y es que hay algo importante que no he dicho y que no debo dejar de mencionar: todos estos derivados de Jara-/Jera- que he venido enumerando no aluden sólo a la ciudad de Sebilla y a la triple fuente que, incontestablemente, manaba en la isla de Trijarena > Triana, sino también al rio Guada-al-Kebir que riega la urbe hispalense y que, en sus aledaños, discurre cercano a Mairena de Al-Jarafe, San Juan de Aznal-Jarafe, la Jarilla, el Jaral (Aral), el Jariscal (Villanueva del Ariscal), el Arrojo Jarnacha … O a La Jara, en la desembocadura misma del rio en San-Lúcar de Barrameda.

Recuérdese cuanto he escrito respecto a que el rio Besaya se denominó otrora Jarrazalla = Jarezia, hidrónimo que vemos literalmente calcado en Al-Jarafe. De todo lo cual viene a resultar que el rio Guada-al-Kebir ha respondido también al nombre de Guada-al-Jara, que todavía ostenta una capital castellano-manchega… O que la antigua Sebilla de Jaraza = Jarafe compartía el mismo nombre de Jerez 

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